domingo, 27 de febrero de 2011

Arro ro mi niña

Cuando nuestra bebé murió, por primera vez en mi vida -exceptuando cuando era muy pequeño, claro- me defequé encima. Repasando el hecho ahora, a la distancia y con plena frialdad en la cavilación, recuerdo que unos retortijones principiaron en mi vientre apenas escuchados los alaridos de mi mujer. Cuando llegué con ella, tenía a la bebé en brazos y la arrullaba, aunque ya estaba muerta, y gritaba de una manera escalofriante. La materia fecal salió muy lentamente de mí, semilíquida, y comenzó a bajarme por la pierna. Los médicos dijeron que la niña había sufrido una "muerte súbita". Cuando quité el cuerpecito de entre los brazos de Helena y lo tomé en los míos, las heces chorreantes ya me llegaban más abajo de las rodillas y despedían un hedor inmundo, aunque ahora pienso que el olor podía haber venido de la bebé fallecida. La niña se encontraba espantosamente hinchada. Entre intensos llantos, mi mujer me dijo: "ha sido culpa tuya, Carlos".

Fuente del Choreo: apostillasinmundas.blogspot.com

Me quedé pensando si solo bastaba con escribir o describir a un hecho como éste sin que, claro, se te mueva un pelo de tu horrible trasero, para, como dije, baste, poner al autor en la nómina (me gusta esa palabra: Nómina.) de los (mal) llamados (casi siempre) "escritores malditos...". veremos qué pasa con este blogs que, por ahora parece prometer. No sea el caso de D.M, más conocido entre la humanidad como "el Diego", que se pasó prometiendo, pobre gordo, lo banco.
O como el otro maldito que se murió y la dejó a la pobre con semejantes quilombos y turros al lado. Nadie puede siquiera sospechar que, a la vuelta de la esquina, nos espera. Este es el mundo, no te vayas sin escupirle el ojo aquel que le tenías ganas, no dejes de escribir ése poema, no te levantes más temprano ( es mentira que amanece antes), no te laves las manos si no te has limpiado el culo primero, nadie ha vuelto, recuerda siempre.

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