sábado, 25 de junio de 2011



Recuerdo haber atravesado cierta noche París en el preciso momento en que eran encendidos los faroles callejeros, en uno de esos trepidantes vehículos que nadaba como una enorme ballena a través de las sombras que se espesaban. Era una noche en que yo me sentía particularmente turbado y triste y en que mi cerebro barajaba nombres de títulos y acciones, cotizaciones bursátiles y cifras de las cuales dependía mi libertad, como una pobre alma errante poseída por los demonios del cálculo. De pronto, todo me pareció extraño, los cafés, los bulevares, las tiendas. Comencé a mirar a mis vecinos del piso de arriba, el imperial del autobús, y no me parecieron ya casuales compañeros de travesía cuyos espíritus se levantarían al acercarse el fin del viaje, sino mas bien viajeros misteriosamente escogidos para atravesar la vida conmigo. Y pensé con horror que todos nosotros, extraños el uno para el otro, estábamos amenazados en el mismo grado por un posible accidente a tal punto que todo lo que ocurriera allá abajo entre los caballos y la calle, y de lo cual nada sabíamos en absoluto, tendía a crear entre nosotros una profunda unidad, una intimidad más terrible que la intimidad del amor, la intimidad de una tumba común... Pensé que aquel imperial o mejor dicho el propio autobús, era poco más o menos la imagen de la vida. Porque existen en el mundo dos clases de individuos, los que, a semejanza de la gente del imperial son trasladados sin conocimiento alguno de las máquinas que habitan y los que saben lo que hace girar las ruedas, los que manipulan la maquinaria del monstruo. "









Este choreo es de los buenos (por fin!!), es de un texto de Louis Aragón ( Francia 1897/1982), "Viajeros de la imperial"

2 comentarios:

  1. Y sí, Hernancito, es muy bueno el relato. Visto ( y conciderando) que me es muy difícil "encontrar", para chorearme, comentarios anónimos, o de autores no conocidos sino extraíddos de blogs y miscelanias de por ahí, recurrí al choreo espurio de cositas "desconocidas" para la mayoría, entre las cuales, of corse, me incluyo. Abrazo, Marcelo

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