El dinero no daba para más, así que compré un tinto barato que parecía agua con colorante. La etiqueta ponía “12%Vol.” y me lo llevé a casa con la esperanza de que me dijese la verdad. El corcho olía a demonios pero me lo tragué mientras miraba el papel de la pared y pensaba. El infierno, después de todo, no te miente. Como no había pasta para las pilas no coloqué la radio, y como tampoco habían ganas para pensar, me fui al catre. Al cabo de un rato escuché el timbre de la entrada. Recordé que estaba abierta y grité a quien fuese, que entrase. Era Dixie, mi colilla mal apagada. La chica que pisoteo de vez en cuando. Dixie pasó a mi cuarto y lanzó una bolsa en la cama. Era una botella de vino, una mejor. Nos la bebimos tranquilos, mirando, ambos, la persiana y esos rayos de luz que apenas se filtraban y dejaban al descubierto las motas del aire. Teníamos hambre, y en la cocina encontramos un par de huevos y una sopa de sobre. Ella cocino a la vez que yo la miraba. Luego dijo “estoy cansada de este caldo de putas” y yo me reí. Dixie era grande.
Hurtado del blog de Yosbelt Nasky....vaya nombre!!!!, aunque a decir verdad no sé si es exactamente de ella o ha sido choreado por segunda, tercera vez, de algún otro lado.
Bien podría haber sido, digo, del Perseguidor de Cortázar....no sé, no me fío ya de mi memoria.
NOTA: A los que les gusta decir. " En los blogs no se encuentra nada bueno...o...cualquier pelotudo tiene un blog, recomiendo leer éste, tal vez cambien de opinión.
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